De clientes a socios, así nació Bicnic


En 2010, cuando Toormix se mudó a su cuarto local como estudio de diseño, en la calle Bruc 91 de Barcelona, encontraron un colmado gourmet que, sin saberlo, les marcaría el resto de su trayectoria profesional. El local, que tenía como nombre Betlem, estaba capitaneado por el chef Víctor Ferrer, quién venía de haberse formado en la École Hôtellière d’Avignon y desarrollado profesionalmente en diversos establecimientos de prestigio -muchos de ellos con estrella Michelin- como el Racó de Can Fabes de Santi Santamaria, el Plaza Athénée de París de Alain Ducasse o el Sant Celoni en Madrid, entre otros.

Betlem, después de más de cien años de gestión como colmado tradicional del Eixample Barcelonés, decide dar un giro al emblemático establecimiento para reconvertirlo en un bar de tapas elaboradas, y Víctor piensa en Toormix para el diseño de marca del nuevo local, el actual Betlem – Miscelánea Gastronómica.
A partir de aquí, las cosas fueron rodadas, y nunca mejor dicho…
Tras unos años de relación profesional por el cambio de marca del Betlem, Ferran y Oriol deciden sacar del cajón una idea relacionada con la gastronomía y presentársela a Víctor y Nacho, los socios del Betlem. Toormix, que siempre había estado muy involucrado en el mundo del vino por pasión personal, les proponen un concepto de bar con maridaje. Fue entonces cuando empezó a cocerse el proyecto que posteriormente se convertiría en el Bicnic.
Fórmula: cliente → amigo → partner

Bicnic, un restaurante sobre ruedas


Durante el proceso de ideación de la propuesta gastronómica (brasería, maridaje,…), surgió la idea final, una evolución natural de la propuesta inicial en forma de foodtruck. Un proyecto profesional donde exponer y viajar con la cocina del chef Víctor Ferrer: una cocina profesional en un pequeño y compacto restaurante sobre ruedas, el Bicnic on wheels.
Un proyecto de comida callejera de Barcelona que ofrece una propuesta gastronómica centrada en el “fast good mediterráneo”, con fórmulas equilibradas, elaboradas con productos de calidad y alimentos de km0.

Embrión y primeros pasos


El equipo lanzó la propuesta de un foodtruck como primer paso de un proyecto a largo plazo. Algunas de las referencias iniciales eran los espacios de street-food con grandes mesas localizados en el este de Londres y Berlín, en los que experimentar diferentes propuestas gastronómicas.

La segunda etapa del proyecto que ya proyectaban desde desde su inicio, fue aparcar el foodtruck para pasar al formato restaurante. Así, el foodtruck de Bicnic, se concibió estratégicamente como una inversión de marca que promocionase el futuro de este posible establecimiento.

A partir del modelo de foodtruck y después de un año rodando por distintos festivales, ferias y eventos como el Vida Festival, La Mercè, varios Eat Street o la Barcelona Design Week, el equipo de Bicnic esperó la ocasión y el local adecuado para aparcar el foodtruck y emprender el proyecto del restaurante. ¿Y qué mejor que iniciar el desarrollo del negocio puerta a puerta con el Betlem? Y así fue, el local 68 de Girona quedó libre y no dudaron en lanzarse a la piscina y reformarlo.

Cuando el diseño y la gastronomía confluyen en una misma dirección


Con el fin de llevar a cabo la propuesta, Toormix formó equipo junto a un estudio de arquitectura, teniendo así la arquitectura, el diseño y la gastronomía bajo un mismo briefing creativo.
Narcís Font, un arquitecto profesional con mucha experiencia en el mundo de la restauración, además de filósofo, desarrolló el concepto y entre todos lo hicieron crecer en todas sus vertientes. Se buscaba llevar el concepto que todos tenían en mente hasta el límite y hacerlo explotar a través de la arquitectura del local y el propio diseño del espacio y todos los puntos de contacto entre el usuario y la marca.

El equipo de diseño se compuso de arquitectos, quienes aportaron la experiencia, el concepto y la filosofía; el equipo de Toormix, que evolucionó la identidad del foodtruck, ayudó a plasmar el concepto al nuevo espacio y trazó y elaboró los materiales corporativos y de comunicación; y por último el equipo de cocina, que trabajó la propuesta gastronómica del restaurante a partir de dos fórmulas distintas: la barra FAST, con la idea de mantener el concepto del foodtruck (“fast good mediterráneo”) y el comedor SLOW, para una experiencia gastronómica más pausada y formal.

El diseño fue aplicado como herramienta transversal durante todo el proceso: arquitectura/interiorismo y experiencia de usuario, visual y comunicación gráfica y producto/gastronomía.

Durante la fase previa a este proceso, el restaurante Bicnic fue articulado a través de la cocina y el producto, en lo posible local, de proximidad y ecológico, para trazar posteriormente toda la historia que lo envuelve.
A través del equipo de diseño, el concepto fue iterado en más de una ocasión, ya que a causa de poner tanto esmero, obtuvieron una propuesta demasiado compleja.
Había que definir un espacio con personalidad, que no fuese apabullante ni excesivo pero que a la vez ayudase a redondear la experiencia y no ser intrascendente.
El objetivo se centraba en buscar personalidad a través del diseño del espacio para no pasar indiferentes entre la oferta gastronómica de Barcelona.
El proceso se alargó debido al constante análisis, ajustes e iteraciones durante la fase de prototipado, desarrollo y construcción del proyecto. El propio chef, al ver la magnitud del proyecto de diseño, redefinió la propuesta gastronómica.

A un par de semanas de la apertura, los socios testearon el espacio ya construido junto a otros colaboradores, el prototipo de carta de apertura, y saborearon los últimos detalles antes de abrir. En este punto, Toormix y el equipo de cocina trabajaron conjuntamente para diseñar algunos de los emplatados.

Durante la apertura y los primeros meses, la carta ha ido evolucionando desde cocina, además de otros aspectos relacionados con la experiencia del cliente, para mejorarla y que esta fuera más redonda, todo siempre bajo el mismo concepto.

Desde la apertura del restaurante, se han implementado nuevas propuestas para dinamizar el espacio con propuestas culturales y relacionadas con el diseño y la gastronomía como la tienda Bicnic, donde se comercializan algunos productos de la carta, merchandising de la marca, tazas de café y su propia marca, entre otros; un ciclo de conferencias llamado FAST TALKS, el cual conecta la gastronomía y el diseño a través de breves conferencias de creativos relacionados con el mundo gastronómico; y la renovación constante de las cartas haciéndola más fácil y comprensible para el usuario, según la temporada y escuchando siempre a los comensales.
Y por último, la tercera zona del Bicnic, el espacio menos conocido del local pero el más icónico: la mesa del chef.

Y si hablamos de resultados...


El concepto del restaurante ha sido planteado con la ayuda de expertos de comunicación, como la agencia especializada que se sumó al equipo y con quien se desarrolló el plan estratégico y de comunicación para el lanzamiento del local durante su apertura, y posicionó el nuevo local en el mapa de la restauración de la ciudad. La estrategia de continuidad, la gestión de redes sociales y portales de gastronomía, la comunicación de las distintas novedades y la creación de eventos y noticias se desarrollan desde Toormix con un seguimiento total del día a día del local.

Otros aspectos que destacan del proyectos es el diseño de la experiencia de usuario, la actualización de las cartas, la iteración del servicio y los nuevos productos que se venden en la tienda entre otros detalles de este espacio vivo en continua revisión y actualización.

 

El restaurante Bicnic es un proyecto articulado desde el diseño y la gastronomía definido de principio a fin bajo una idea coherente y holística en el que todo está conectado.

Qué hicimos

  • Estrategia de marca
  • Identidad y comunicación
  • Diseño de experiencia
  • Diseño del espacio
  • Diseño web